jueves, 23 de julio de 2015

¿Desescalamiento Uribe-Santos?

DE LOS muchos ecos que ayer se escucharon sobre el debate alrededor del proceso de paz que se realizó el martes en la plenaria del Senado, el que más reacciones generó fue el referido a los pronunciamientos del expresidente Álvaro Uribe, el jefe de la oposición, en los que dio a entender que apoyaba algunas rectificaciones que habría hecho el gobierno Santos al proceso de paz con las Farc.
Tras escuchar las explicaciones que diera el jefe de la delegación negociadora gubernamental en La Habana, Humberto de la Calle Lombana, sobre lo que se estaba acordando con las Farc y los puntos clave en los que el Ejecutivo no iba a ceder en materia de agenda, modelo de justicia, cese el fuego, desarme y desmovilización, entre otros, el senador Uribe dijo que frente a algunas de las explicaciones del alto funcionario tenía que reconocer que “hay un cambio en lo que a mí refiere y que da unos asomos de tranquilidad”. Se refería allí a la afirmación de De la Calle en torno a que los máximos responsables de delitos de lesa humanidad tendrán pena privativa de la libertad.
El expresidente y jefe del Centro Democrático dijo que creía que había un “cambio de discursoentre lo escuchado esta noche (la del martes en la plenaria del Senado) y lo que hemos escuchado muchas veces. Ya se está hablando con más claridad de la entrega de armas y se ha dejado esa palabra que en la historia de Colombia genera tanta ambigüedad, que es la dejación”.
Como era apenas obvio, las palabras del jefe de la oposición de inmediato generaron un alud de interpretaciones, sobre todo porque Uribe fue enfático en su intervención en el Senado en que él ni su partido estaban contra el proceso de paz, sino que tenían diferencias con la forma en que el Gobierno lo estaba conduciendo y las posibles cesiones que se estaban haciendo a las Farc en la Mesa de La Habana. En otras palabras, que el uribismo no quiere acabar el proceso de paz, sino que se corrija, sobre todo en lo que se refiere a la exigencia de cárcel y no elegibilidad política para los guerrilleros culpables de delitos de lesa humanidad.
 
Interrogantes
¿Hay un cambio de actitud de Uribe frente al proceso? ¿Estarán calando en el Centro Democrático los llamados del presidente Santos, su coalición parlamentaria y otros sectores a que Gobierno y oposición busquen caminos de entendimiento que permitan generar consensos nacionales alrededor de la paz?
Para algunos congresistas y analistas, no hay novedad alguna en las palabras de Uribe, pues lo que recalcó De la Calle ante la plenaria del Senado no tuvo nada de nuevo frente a lo que él mismo, el alto comisionado de Paz, Sergio Jaramillo, y el propio presidente Santos habían repetido hasta el cansancio las últimas dos semanas, al explicar los alcances del acuerdo logrado el pasado 12 de julio con las Farc en torno a acelerar, en un plazo de cuatro meses, la discusión de la agenda, avanzar en la negociación de un cese el fuego y de hostilidades bilateral, definitivo y con dejación de armas, así como, en el entretanto, arrancar, por parte de la guerrilla, una nueva tregua unilateral que, si es cumplida, el Ejecutivo podría responder con medidas de desescalamiento militar.
Incluso en las propias toldas del uribismo dicen que no hay ningún cambio de posición del Centro Democrático, y que, en realidad, lo que pasa es que tanto a las palabras de Uribe en la plenaria del Senado como a sus reuniones con el entonces ministro de la Presidencia, Néstor Humberto Martínez, se les sobredimensiona afanosamente y se les trata de dar más alcance del que en realidad tienen.
“… Hay urgencia del santismo por meter al uribismo en el costal de su proceso de paz, pero nosotros no nos vamos a dejar meter ahí porque tenemos muy claras nuestras diferencias con el Gobierno a este respecto… Lo que vemos en algunos pocos aspectos es, no un acercamientos del uribismo al Gobierno, sino que éste por fin está entendiendo que tiene que corregir el proceso, como llevamos tres años diciéndoselo”, precisó un congresista del Centro Democrático que pidió la reserva de su nombre porque –dijo- “me parece que Uribe fue tan claro que no necesita intérpretes ni precisiones”.
En las toldas del Gobierno, también se tomaron con cautela las palabras de Uribe, pues si bien fueron amables con De la Calle, también en su intervención en el Senado lanzó muchos y duros dardos contra el Gobierno, el clima de orden público y muchos de los temas gruesos del proceso de paz, frente a cada uno de los cuales enumeró grandes diferencias.
“… Si Uribe no quiso ceder el lunes pasado, cuando el propio presidente Santos le pedía en el Congreso, casi que con nombre propio, que dejaran de lado sus diferencias políticas y electorales, en busca de un clima de unidad nacional para concretar el proceso de paz, un día después no iba a cambiar de opinión ni mucho menos abrir una puerta al diálogo… Vea que el propio senador (Juan Manuel) Galán le preguntó si no veía posible esa conjunción de intereses por la paz, y la respuesta fue un largo pliego de cargos al proceso, al Gobierno y a las Farc, evidenciando que no va a morigerar sus posturas”, dijo una alta fuente gubernamental consultada ayer por EL NUEVO SIGLO.
De allí que, mientras ayer el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, consideraba que fue positivo ver al Gobierno y la oposición analizando de “manera civilizada” el proceso de paz, e incluso recalcó que el llamado presidencial a la unidad nacional en torno a la paz, hecho el lunes pasado, durante la instalación del Congreso, “se puede tomar como punto de partido para avanzar en diálogos entre distintos partidos y Gobierno”, lo cierto es que en la otra orilla consideran que no hay motivo para distensión alguna. Es más, muy temprano ayer el propio Uribe, al inscribir algunos de sus candidatos, volvió a enfilar contra el Gobierno y las Farc, acusando al primero de debilidad en materia de orden público y a las segundas de estar amenazando a los candidatos del Centro Democrático. Como se ve, no hay nada nuevo en el panorama y la polarización alrededor del proceso de paz se mantiene.

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