miércoles, 5 de agosto de 2015

LAS SALINAS MARITIMAS, HISTORIA DE SU EXPLOTACIÓN
HERNAN BAQUERO BRACHO

Hemos oído hablar de las salinas de La Guajira, infinidad de veces, sobre todo de las de Manaure. La información que nos llega se refiere casi siempre al espectaculo que representa verlas contrastando con el medio arido donde se ubican, así como la manera más actractiva de realizar un viaje para conocerlas. Es decir, de su importancia turistica.
Precisamente por eso, el aspecto de las salinas que ocupa esta cronica es la historia de su explotación, poco conocida por todos.
La narración sobre el origen de la explotación de las salinas de La Guajira nos proporciona una serie de elementos de gran importancia para la comunidad guajira y en particular para los grupos indigenas vinculados de una manera u otra con esta tarea. En ella se hace referencia al intercambio de bienes por la sal extraida, trueque que se realizaba en la costa incluso antes de la llegada de los españoles. Este intercambio se realizaba no solo entre los mismos guajiros a nivel local, sino en toda la región con otros grupos indigenas, entre ellos los Arhuacos de la Sierra Nevada.
Desde antes de la llegada de lso españoles, las salinas de La Guajira fueron explotadas por los nativos y el laboreo  de la sal tenía cierta importancia en Bahia Honda y en Manaure. En tiempos de la Colonia algunas de las salinas maritimas eran consideradas propiedad de la Corona y otras eran explotadas libremente por los particulares.
Ya en 1835 las salinas de Santa Marta y Riohacha eran arrendadas por el gobierno, quyien ejercia una labor fiscalizadora para el cobro de impuestos y la distribución de la sal en el pais. Una de las funciones principales de este control era la protección de las salinas terrestres de Zipaquirá, a las cuales las maritimas hacian una gran competencia.
En 1862, el general Tomás Cipriano de Mosquera dispuso que el producto de las salinas maritimas de La Guajira se destinace “al fomento de la civilización de los indios”. Las salinas fueron arrendadas a diferentes particulares y entidades hasta el año de 1905, cuando se entregó al Banco Central la administración de las salinas maritimas, en virtud de un contrato celebrado, por cinco años, con el Ministerio de Hacienda. En 1910 es el gobierno quien administra y explota por su cuenta y puede dar en arrendamiento a las salinas. En 1913, las salinas principales y en actividad pertenecen a la nación; se incluyen en ellas a Manaure y Bahia Honda, entre otras.
Entre algunos habitantes de Manaure se recuerda a un riohachero, don Luis Cotes, quien llegó hacia el año 1922 con el propósito de instalarse y, con el permiso del gobierno, realizar la explotación de las salinas maritimas. Recuerden que Luis Cotes fue socio del expresidente Alfonso Lopez Pumarejo quien lo visitaba asiduamente.

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