Guía para no dejarse manipular por las encuestas
Consejos para que no ser un incauto en época electoral. Recuerde que las cifras no lo dicen todo.
Las encuestas electorales son mucho más que la fotografía de un momento y, aunque algunos se empeñen en negarlo, sí afectan los procesos de toma de decisión de los votantes, para quienes las palabras como empate técnico o muestreo, son simplemente términos que pasan a un segundo plano frente a quién va de primero, segundo y de último.
Esa situación fue comprobada por la investigadora alemana Elisabeth Noelle Neumann, que estableció como los fenómenos de opinión pública pueden influenciar de manera contundente el comportamiento electoral de los individuos. Neumann estableció el efecto del carro ganador, que es la confirmación de que buscamos estar con el que gana y no con el que pierde.
Que los votantes, en especial aquellos con poco conocimiento o interés en la política, prefieren subirse al carro ganador porque esto los blinda contra el aislamiento social de estar con el derrotado o en el silencio de la indefinición.
La presión social por hacer parte de la mayoría detona la intención de voto del indeciso y más si en Colombia, como se volvió costumbre, se vota en contra de y no a favor.
Desde hace unos años el detonante de los procesos de elección y decisión electoral han sido, en la franja del llamado voto de opinión, un cumulo de emociones, comúnmente recogidas por el temor.
Así sucedió cuando Enrique Peñalosa derrotó a Carlos Moreno de Caro en 1997. En esa oportunidad y semanas previas al día de elecciones Peñalosa se puso al frente de las encuestas de intención de voto por un estrecho margen de 30%, el mismo que le atribuyó el estudio de Ipsos, contra 27% de Caro y detonó en los estratos 4, 5 y 6, especialmente, un fervor que lo llevo a la Alcaldía.
Por tales razones cuando una encuesta muestra a un candidato por encima de sus competidores, ese hecho se convierte en un hito relevante para su campaña porque recoge y despierta el interés de todos aquellos votantes que no sabían por quién votar y que prefieren hacerlo por alguien que tenga la opción de ganar y más si existe un contexto de temor entre los ciudadanos.
La publicación de encuestas de opinión se convierte en una herramienta más del mercadeo político, que además de establecer los climas de opinión para los medios y brindar la orientación estratégica para los equipos de campaña –que permiten entre otros determinar giros y énfasis en el discurso político de los candidatos y sus mensajes de comunicación política– es ahora usado para influenciar a los votantes, generar tendencias de intención de voto e incluso manipular el proceso electoral.
Inclinar la intención de voto por cómo fue posicionado el candidato en una encuesta es similar a tomar la decisión de casarse con sólo conocer la foto del perfil de Facebook. Es necesario saber cómo se hizo la encuesta, si las preguntas se hicieron por teléfono o presencialmente, a quiénes se preguntó, cómo se plantearon las preguntas, a cuántas personas se preguntó, si son votantes que acostumbran hacerlo o si a pesar de ser ciudadanos nunca han votado, a qué niveles socio económicos pertenecen, si son hombres o mujeres y cuál es el margen de error de ese estudio.
Aunque ahora es obligatoria la publicación de las llamadas fichas técnicas o el abecé de cómo se hacen las encuestas, en las redes sociales, que poca reglamentación tienen en los temas electorales, abundan estudios de empresas o firmas que no están inscritas en el registro del Consejo Nacional Electoral (CNE). Dichas empresas no dejan ver la ficha técnica o que sencillamente manipulan sondeos de opinión presentándolos como encuesta y que terminan inclinando las tendencias de intención entre los votantes.
La percepción y clima de opinión que se genera alrededor del ambiente electoral después de una encuesta puede llevar a que se crea que la campaña de un candidato arrancó, que la del otro se estancó o que la del más allá repuntó.
Por lo anterior es importante tener presente algunos aspectos para evitar ser manipulado por las encuestas. A continuación siete recomendaciones.
1. Una encuesta no es un sondeo. Aunque es casi imposible que una encuesta sea completamente probabilística, es decir, que contemple que todos y cada uno de los que somos ciudadanos seamos indagados, si es considerablemente más acertada que si es un muestreo intencional, es decir que el encuestador haya determinado el grupo de personas al que le vaya a preguntar.
2. Revise qué medios contratan la encuesta. En su deber de informar los medios se han dado a la tarea de contratar firmas encuestadoras en procura de dar a conocer resultados más ponderados y objetivos. Sin embargo, puede que la línea editorial del medio pueda influir en la interpretación de los resultados.
3. Tenga presente quién le hace el análisis a la encuesta. Ocasionalmente y más en redes sociales se leen analistas que interpretan las encuestas. Algunos de ellos están comprometidos laboralmente con los candidatos que fueron encuestados o son sus asesores externos. Posiblemente el criterio de estos análisis estarán mediados por intereses comerciales o políticos y no serán los más ponderados.
4. Busque estudios periódicos de esa encuestadora. Aunque las encuestas son la fotografía del momento si quiere establecer la tendencia de crecimiento o reducción de la intención y favorabilidad de los candidatos, indague por mediciones que la misma encuestadora haya desarrollado recientemente y así podrá hacer un análisis de cómo va cada uno de los candidatos en los diferentes momentos del proceso electoral.
5. Revise a cuántas personas dice la encuesta haber preguntado y recuerde que entre a más personas se pregunte será mejor. Los tamaños muéstrales más amplios siempre serán más confiables.
6. Revise bien las fechas en las que se hicieron las encuestas. El momento político o mediático en el que se hace la recolección de los datos también es un indicativo de los resultados. Es decir, si en las fechas que se hizo la medición se descubrió un escándalo que afectó, así fuera infundado la reputación de un candidato, esto se verá reflejado en los resultados.
7. Verifique que la encuesta provenga de una firma registrada en el CNE. Aunque todas las empresas de investigación de mercados pueden ser contratadas para hacer estudios de percepción, el CNE ha establecido una serie de parámetros y experiencias para registrar a encuestadoras en todo el país que cuentan, por así decirlo, con una serie de estándares y probidad para este tipo de mediciones electorales.
Sin embargo, la mejor sugerencia es conocer las propuestas y a los candidatos. Entérese quiénes son y cuál es su pasado político y empresarial o de gestión social por la comunidad.
Es importante que sepa si los aspirantes han estado envueltos en hechos de corrupción y quiénes los han rodeado o acompañarían en caso de ganar. Luego tome una decisión pensando que su cotidianidad y la del lugar en el que vive se verá afectada por su voto.
Salga a votar con convicción y no solamente por el candidato que las encuestas muestran como posible ganador.
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