La nueva ruta de narcos: del Catatumbo a La Guajira
En la operación ‘Jabalina’, tropas de la X Brigada del Ejército y efectivos del CTI de la Fiscalía capturaron a Eduardo Jiménez cuando transportaba 150 kilos de cocaína en un camión en la vía que del norte del Cesar conduce a La Guajira.
POR:
MIGUEL BARRIOS
Entre el 19 de mayo y lo que va de julio, el Ejército, la Policía y Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía han incautado 834 ilos de cocaína en las carreteras.
En los últimos dos meses y medio, entre mayo y lo corrido de julio, fueron incautados 834 kilos de cocaína en carreteras del Cesar. En esos decomisos las autoridades hallaron un común denominador: los cargamentos, a bordo de diferentes tipos de vehículos, provenían de la región del Catatumbo, Norte de Santander, donde delinquen tanto las Farc y el ELN como bandas criminales.
Las aprehensiones evidencian que los grupos ilegales están aprovechando la ubicación estratégica del territorio cesarense para llevar la droga hasta puertos clandestinos de La Guajira, de donde es enviada al exterior, en especial a países de Centroamérica.
En 2012 la Defensoría del Pueblo había emitido una alerta temprana sobre esta situación. En aquel entonces dijo que las mismas rutas utilizadas para el contrabando de gasolina venezolana eran utilizadas para el tráfico de drogas, en una especie de articulación de dos actividades criminales en la región.
De acuerdo con los resultados operativos de la Policía, el Ejército y el Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía, hoy las incautaciones de coca han tenido lugar en áreas en las que campea el tráfico de combustible ilegal, entre el norte del Cesar y sur de La Guajira, y en corredores viales que conducen desde Norte de Santander a estas dos regiones costeñas.
Evalúan información
General Jorge Enrique Navarrete, comandante de la X Brigada del Ejército.
El general Jorge Enrique Navarrete, comandante de la X Brigada del Ejército, sostiene que, en coordinación con la Fiscalía, han analizado “informaciones valiosas” con las que detectaron rutas del narcotráfico en la zona.
“Es –dice el oficial– un trabajo especial que adelantamos desde hace varios meses y que arroja resultados efectivos, como las últimas incautaciones”.
Al respecto, el general Rodolfo Palomino, director de la Policía Nacional, explica que ante el cierre de espacios al narcotráfico las bandas dedicadas a este negocio buscan nuevas rutas.
Detalla que desde hace cuatro meses tienen una “operación sostenida” en el Urabá antioqueño y chocoano, donde le “hemos caído a las madrigueras del crimen organizado, en especial al clan Úsuga”. Estas acciones dejan 300 delincuentes capturados y la incautación de 13 toneladas de cocaína.
Detalla que desde hace cuatro meses tienen una “operación sostenida” en el Urabá antioqueño y chocoano, donde le “hemos caído a las madrigueras del crimen organizado, en especial al clan Úsuga”. Estas acciones dejan 300 delincuentes capturados y la incautación de 13 toneladas de cocaína.
El general Rodolfo Palomino, cuando entregaba declaraciones a la prensa en Valledupar.
“Todo esto –precisa Palomino– ha hecho que los narcos busquen otras vías y por eso estamos en una alerta constante, siendo más acuciosos en las requisas”.
La Fuerza Aérea apoya los operativos contra el narcotráfico. A través del sistema de radares se encargan de identificar las pistas clandestinas que están en la Alta Guajira, que hacen parte de las rutas para llevar la droga al exterior, precisa el general Navarrete.
Millonarios golpes
Los 834 kilos de cocaína puestos en Estados Unidos tenían un valor de 45,8 millones de dólares. Si esa droga fuera enviada a Europa desde Centroamérica valdría 104,2 millones de dólares.
El decomiso más reciente ocurrió el pasado lunes en el sitio Chivo Feliz, La Guajira, que es un corredor del combustible ilegal. Allí el Ejército incautó 150 kilos de cocaína.
El decomiso se logró en desarrollo de la operación Jabalina. Tropas del Gaula Militar de La Guajira, apoyadas por la Fiscalía, interceptaron el camión de placas QFU 978. Tras una minuciosa inspección detectaron en la parte trasera un planchón metálico que ocultaba el alucinógeno. Eduardo Antonio Jiménez Carranza fue capturado. Dos sospechosos, no identificados, están siendo investigados.
Más decomisos
Los narcotraficantes se las ingenian para camuflar la droga en compartimientos adaptados en los vehículos.
Tres días antes, agentes de la unidad especial de investigación de la Dijín incautaron en el municipio de La Jagua de Ibirico, al centro del Cesar, 300 kilos de cocaína en un furgón de servicio público.
Informantes dieron cuenta a los uniformados del vehículo que transitaba por carreteras del Cesar procedente de Puerto Berrío, Antioquia, con destino a Valledupar.
La droga estaba escondida en el techo del automotor, adaptado para despistar a las autoridades. La Dijín, apoyada por la Policía del Cesar, interceptó el vehículo de placas WH0-678 y detuvo a John Edilmer Betancourt Bedoya, 33 años.
Tras minuciosas requisas las autoridades han podido descubrir las caletas.
En un tercer operativo, el 3 de julio, la Policía incautó 100 kilos más del alcaloide, en la carretera que de La Paz, Cesar, conduce a Maicao, La Guajira. En esa oportunidad, uniformados de la Dijín interceptaron un vehículo de servicio público. En varias caletas escondían el alcaloide. En esa acción fue detenido al conductor Henry Vargas, 53 años.
El pasado 20 de junio, hombres del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía, apoyados por el Ejército, incautaron también 164 kilos de coca en el corregimiento El Desastre, jurisdicción del municipio de San Diego, norte del Cesar.
El alcaloide era transportada en un vehículo, placas RNV-399, conducido por Carlos Andrés Castillo. Al practicarle una requisa hallaron 89 paquetes en los paneles del techo y 50 más en la guantera.
De acuerdo con la Fiscalía, la cocaína había salido desde la región del Catatumbo.
Lanchas rápidas
Y el 19 de mayo, la Fiscalía decomisó 120 kilos de coca entre San Diego y La Paz. La carga iba camuflada en un campero Chevrolet Vitara gris, placas EVN-304 de Bogotá, que tenía doble fondo en el piso de la parte posterior. Este cargamento también venía del Catatumbo.
Fuentes de la inteligencia militar dijeron a EL HERALDO que el objetivo de los narcotraficantes al pasar la droga por el Cesar es “llegar lo más rápido” a playas de La Guajira donde embarcan la droga en lanchas rápidas, o go fast, hasta costas de Centroamérica, principalmente, con lo que quedan cerca a México y de ahí al mercado de los alucinógenos de Estados Unidos.
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