“Te vas por una sobredosis de maldad, indiferencia y mentiras”: Papá de José Ricardo Soto
La velación y el sepelio de Soto se realizaron en el cementerio Jardines de la Eternidad
El padre de José Ricardo Soto, fallecido por presunta negligencia, leyó una carta durante su sepelio • EL HERALDO conoció otro video del joven en el Hospital de Puerto Colombia.
José Soto Berardinelli leyó durante el sepelio de su hijo, José Ricardo Soto López, una carta en la que plasmó la tragedia que junto a su familia vive desde el 23 de mayo pasado, cuando este cayó en un coma del que no despertó.
“No hay palabras que puedan describir el drama que viviste. No hay razones lógicas para entender la razón de la crueldad de esta tragedia”, expresó en los primeros párrafos. (Lea la carta completa al final)
El joven, de 22 años, falleció la madrugada del sábado en la Clínica General del Norte, donde estuvo 13 días hospitalizado. Las autoridades indagan si su salud se agravó por desatención en el Hospital de Puerto Colombia.
La Fiscalía 22 de la Unidad de Reacción Inmediata (URI) asumió las pesquisas por la denuncia que Soto Berardinelli presentó el 28 de mayo, por el delito de lesiones personales contra desconocidos.
“Ausencia del Estado”
En la misiva dedicada a su hijo, Soto Berardinelli cuestionó la labor de los policías que lo recibieron de manos de habitantes de Puerto Colombia y lo llevaron al hospital, y el personal médico en turno en el centro de salud.
“Tus ojos de espanto no podían entender que ante tu pedido de auxilio te negaran un ápice de misericordia y de compasión”, manifestó el empresario y ex dirigente político en La Guajira.
“Tus ojos de pánico avergüenzan a la Colombia buena –añadió– que ha reaccionado indignada, para que este sacrificio tuyo sirva como garantía de que un episodio similar no se vuelva a repetir”.
También refutó lo que Ángelo Conti Ruiz y Andrés Felipe Zapata han declarado ante la Fiscalía: que Soto tuvo una sobredosis de cocaína. Los tres viajaron de Barranquilla a Puerto en la camioneta conducida por Jaime Villarreal Fernández, compañero de trabajo de Zapata.
“Te vas por una sobredosis de maldad, indiferencia, dolo, ausencia del Estado, falta de amor”. Y agrega. “Por una sobredosis de mentira que permite y permitirá que sobre tu vida frágil y ante tu ausencia sigan inventado cuentos y elaborando argucias legales, para ocultar la oscura verdad de lo que padeciste”.
Otro video
Obtutuvimos en exclusiva un nuevo video de José Ricardo Soto López en el Hospital de Puerto Colombia. La cinta dura 1 minuto y 30 segundos, y está editada con mensajes insertados entre imágenes.
La grabación muestra el momento en que Soto retorna al área de urgencias del hospital, a bordo de la camioneta de Villarreal.
El carro se mueve de un lado a otro, antes de abrirse la puerta del copiloto. Zapata se baja luego y abre la puerta trasera derecha, donde se ve que Soto forcejea con Conti. Enseguida, Zapata lo saca a la fuerza del vehículo.
Luego se observa un ángulo distinto a los conocidos en el video revelado el martes pasado por El Espectador. Se trata de la cámara del puesto del cajero, justo al lado derecho del acceso a urgencias.
Esta nueva pieza muestra que Zapata ingresa a Soto al hospital, cruzan la puerta, este se cae y se golpea la cabeza con la pared y el suelo. En las grabaciones anteriores, solo se veía a Soto caer.
La cinta permite ver también, al igual que las otras, a un médico vestido de uniforme rojo y a un enfermero que no auxilian a Soto.
Esta es la carta completa:
Carta a José Ricardo
Expreso agradecimiento eterno a mi familia, amigos, y a la gente buena de Barranquilla y Colombia, de manera especial a la gente buena de Puerto Colombia que socorrió en la primera instancia a mi hijo y que ha tenido el valor civil para decir la verdad frente a presiones para amedrentarlos. A todos, gracias por el apoyo generoso que hemos recibido durante esta prueba de dolor que estamos viviendo. Dios se los pague.
Cada hijo es un hijo único. No se quiere a uno más que a otro. El contenido del amor es el mismo. Varía la forma de expresarlo, la manera de interactuarlo. José Ricardo era mi gran amigo. Su luz, su carisma, su dulzura, su ternura, llenaron mi vida de un amor indescriptible. Hijo de mi alma, no alcanzaran las lagrimas para llorarte. El tamaño de mi dolor no tiene límites, no alcanza el cuerpo humano para albergarlo.
Recuerdos buenos sobran para no olvidarte. No hay palabras que puedan describir el drama que viviste. No hay razones lógicas para entender la razón de la crueldad de esta tragedia.
Tus ojos de terror como conmueven, eran los ojos que veían la Colombia que no queremos, la Colombia inhumana gráficamente palpada en la insensibilidad de algunos de sus médicos. La Colombia amedrentada gráficamente palpada en la desprotección ciudadana por parte de quienes deben protegernos. La Colombia enferma que trastoca los valores de la amistad, la integridad y la honradez.
Tus ojos de miedo eran impotentes ante la barbarie que te tocó vivir, ante el dolor inmenso que te infligieron en esos 5 minutos de terror y de muerte.
Tus ojos de espanto no podían entender que ante tu pedido de auxilio te negaran un ápice de misericordia y de compasión.
Tus ojos de pánico avergüenzan a la Colombia buena que ha reaccionado indignada, con rabia, con ira, para que este sacrificio tuyo sirva como garantía de que un episodio similar no se vuelva a repetir.
Hoy, el tamaño de nuestro dolor no tiene límites; pero nos ponemos al lado de Dios para fortalecernos en el dolor, para extirpar los miedos, para defender tu dignidad y tu honra.
Te vas por una sobredosis: por una sobredosis de maldad; por una sobredosis de indiferencia; por una sobredosis de dolo; por una sobredosis de ausencia del Estado, de falta de amor. Te vas por una sobredosis de mentira que permite y permitirá que sobre tu vida frágil y ante tu ausencia sigan inventado cuentos y elaborando argucias legales, para justificar lo injustificable, para ocultar la oscura verdad de lo que padeciste.
Aquí, del lado de Dios, de la verdad y de la justicia, estamos quienes te amamos para defenderte. El destino nos ha robado lo mejor de nosotros, nos robó tu vida, nos robó la felicidad de sentir tu presencia luminosa cada día, tu sonrisa tierna, tu optimismo. Nos robó la ilusión de ver crecer tus hijos, nos robó el derecho a que asistas la vejez de tu madre, a que des sepultura a tus padres como lo ordena la ley natural de la vida. Tu muerte nos robó la vida, contigo muere gran parte de nosotros mismos.
Te llevas la satisfacción de nuestro amor sin límites, la vida te dio la mejor madre que pudiste tener, hermanos amorosos que te amaron de verdad, una abuela increíble, unos tíos incomparables y unos amigos sinceros. La excepción de la regla no debe acobardarnos sino todo lo contrario, el valor que tú le dabas a la amistad debe ser el derrotero que marque nuestro camino.
Hijo del alma, tu muerte absurda dejó muchas cosas inconclusas, tareas por hacer, metas por cumplir, proyectos por realizar. Ese es tu mensaje, tu madre, tus hermanos, y yo como homenaje a ti debemos terminar la tarea. Dios te bendiga hijo, el amor que sentimos por ti, los recuerdos tuyos, las alegrías que nos diste, nadie nos lo va a robar. Te ponemos al lado de Dios. ¡Te amo hijo de mi alma!
No hay comentarios:
Publicar un comentario
LOS COMENTARIOS DEBEN SER ESTRICTAMENTE RESPETUOSOS