Barcelona fascina: con la quinta Champions hizo triplete
El equipo catalán se impuso 3-1 a Juventus en la final y logró los tres títulos de la temporada.
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Los superpoderes del tridente (Messi, Neymar y Suárez) y la magia de Iniesta y Xavi fueron el acto central en el estadio Olímpico de Berlín para que Barcelona venciera 3-1 a Juventus y ganara su quinta Liga de Campeones y obtuviera el segundo triplete (ganar Liga, Copa y Champions en la misma temporada) de su historia.
Los catalanes pusieron a funcionar rápido la orquesta, como Beethoven hizo con la quinta sinfonía; ellos querían, pero la quinta Champions, por eso no necesitaron pruebas de sonido. Iban 4 minutos cuando Neymar hizo de las suyas, eludió a dos rivales y le cedió la pelota a Iniesta, que a la simplicidad la vuelve elegante, quien asistió a Iván Rakitic y este remató con la zurda, 1-0 de Barcelona.
Ese tanto parecía que le iba a dar dinámica al juego, pero no fue así; Barcelona dominaba y Juventus esperaba; uno quería, el otro evitaba.
Arturo Vidal, Álvaro Morata y Claudio Marchisio intentaban con remates de media distancia, siendo este último el que más susto creó con un misil que sacó al borde del área, pero no dio en el blanco.
Pero los españoles generaron más riesgo. Dani Alves y Luis Suárez exigieron a Gianluigi Buffon. Inclusive, el uruguayo tuvo un remate en el que el balón le murmuró al vertical derecho, en un momento que el partido estaba hibernando.
Tanto regular era el juego que el árbitro adicionó un minuto, pero solo dejó jugar 33 segundos, nadie quería saber más de ese primer tiempo, a excepción de los barcelonistas, pues su emoción eclipsaba el mal partido en Berlín.
En el entretiempo todos se miraban y coincidían en que la única esperanza era Lionel Messi. Esperar que él, como esos niños egoístas, cogiera el balón y no lo soltara para hacer magia con su zurda con la complicidad de su pierna derecha.
Barcelona comenzó con el mismo ímpetu y a los tres minutos Rakitic habilitó a Suárez y más que un zapatazo fue un pincelazo; el borde externo de su botín hizo contacto con la pelota, pero el guante de Buffon evitó esa pintura.
Messi intentaba entrar en el colectivo, así lo pedía su equipo, así lo pedía el juego y así lo pedían los espectadores. Al minuto 6 tuvo un acercamiento, tras toques sucesivos, pero la pelota no tuvo destino de arco.
Y cuando menos parecía llegó el empate de Juventus. Marchisio se disfrazó de Messi, de Iniesta, de Xavi, o de cualquiera de los que se enfrentaba, y de taquito habilitó a Stephan Lichtsteiner, quien centró el balón a Carlos Tévez y este, con una ‘finta’, dejó en el camino a Gerard Piqué y remató; Marc-André ter Stegen detuvo el balón que siguió dando rebotes hasta que llegó el guayo de Morata; 1-1 al minuto 10.
Ese tanto animó a la Vecchia signora. Tévez y Paul Pogba inquietaban el arco del alemán. Ese gol fue una pipa de oxígeno.
Pero para queja de los italianos, el rival tenía a un jugador de 1,70 metros con el 10 en su espalda. Y al minuto 23 la ‘Pulga’ dio una muestra de su talento: salió en una cabalgata dejando rivales hasta llegar a las ‘18’ y pegarle al balón; atajó Buffon, aunque a medias y apareció Suárez, fue el 2-1.
Tres minutos después hizo presencia la otra punta de ese temible tridente a quien le anularon una jugada que terminó en gol, porque luego de cabecear la pelota le dio en la mano.
Después, el partido se puso vertiginoso, lo que detestan los técnicos, pero que aman los aficionados, menos los hinchas de los equipos involucrados.
Juventus pudo empatar con un cabezazo de Pogba y también con un mal rechazo de Ter Stegen; igual que Barcelona pudo ampliar la ventaja con un remate de Piqué. Los ánimos eran frenéticos y el estadio Olímpico era una caldera que se encendió más con el ingreso de Xavi faltando 12 minutos para el final, todos aplaudieron, hasta el árbitro quedó con ganas.
Y en esa montaña rusa en la que entró el partido hubo un contragolpe, ya iban seis minutos de adición cuando entre Neymar y Pedro se hicieron pases sucesivos y fue el brasileño quien remató cruzado y puso el 3-1 definitivo.
Al final todos lloraban; unos de tristeza, Pirlo y Morata; otros de alegría, los de Barcelona, y Xavi reía, pero con esa mirada profunda que le indicaba que fue el pitazo final con su Barcelona del alma que ahora verá desde la lejana Catar.
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